¿Quién dijo África? 14: El sonrojo de Charlie

Quiendijoafrica14El atentado del pasado 7 de enero contra los dibujantes del semanario CharlieHebdo en París, desencadenó una reacción global. Una de esas olas que es, en realidad, un tsunami y ante la que parece que no cabe más remedio que sumarse sin matices, posiciones personales ni cuestionamientos. Sin embargo, la coincidencia, unos días antes, con un ataque de Boko Haram a la localidad nigeriana de Baga ha sacado los colores de esa comunidad internacional tan comprometida con la justicia, la libertad de expresión y la equidad en Paris y tan indiferente con todos esos valores en Nigeria.

Inmediatamente después del tiroteo en la capital francesa, la red se llenó de viñetas e ilustraciones que pretendían transmitir la solidaridad con los asesinados en la revista satírica parisina. El desequilibrio entre el número tweets emitidos con el archiconocido #JeSuisCharlie y la difusión de la revista hace pensar que quizá muchos de los que se ponían del lado de los muertos nunca habían visto sus dibujos. Más allá de este detalle, no se puede obviar que poco después, cuando se difundió el ataque a la localidad nigeriana y algunas organizaciones internacionales estimaron en unas 2.000 las víctimas en Baga, también se difundieron viñetas en solidaridad con los muertos nigerianos. Muchas de ellas se centraban en la diferencia entre la atención prestada a los hechos de Paris y los de Baga.

Una imagen vale más que mil palabras. Al menos, eso ocurre con muchas imágenes y con la mayoría de las ilustraciones a las que nos referimos. En una de las más compartidas, un enorme grupo de personas observan desde el cielo la masiva manifestación de París y una niña pregunta a su madre: “Mami, ¿por qué el mundo no se levanta también por nosotros?”. En otra, dos hombres armados con la estética de Boko Haram charlan. Uno mira hacia un montón de cadáveres y pregunta al otro: “¿Al mundo no le importa?”. Y el segundo contesta indiferente: “¡Pues no! Nigeria no es Francia”. En una viñeta más, un cámara enfoca a una solitaria tumba con las estrellas de la Unión Europea, mientras a su espalda se levanta una columna de cuerpos inertes coronada por una bandera nigeriana. O un último ejemplo, el de un pobre hombre malherido en medio de paisaje asolado en llamas, al que otro sujeto ofrece una pluma y le recomienda que diga que es francés cuando se acerca un reportero gráfico.

En todos los casos, la coincidencia de los dos incidentes ponía de manifiesto el doble rasero e ironizaba sobre el diferente peso de los muertos según su procedencia. Algunos artículos ya han hablado sobre esa mirada asimétrica, como el que firmaba Pascale Coissard en el blog de CatalunyaDevReporter. Coissard plantea, entre otros, el argumento más extendido, el de el “muerto kilométrico”, la certeza que conforme una víctima nos resulta más próxima adquiere mayor importancia para nosotros. Esa distancia, ese aspecto “kilométrico”, no es sólo una cuestión geográfica, sino también cultural.

El hashtag también fue, si no contestado, sí por lo menos evidenciado. Al difundidísimo #JeSuisCharlie le salieronalteregos que reclamaban un reparto equitativo de la atención, de la solidaridad y de la indignación. Evidentemente, no se pueden considerar competidores porque es muy difícil alcanzar la repercusión de la etiqueta desencadenada por el atentado en Paris y porque no trataban de decir que los muertos franceses no importaban, sino más bien, que los muertos nigerianos también importaban.

En paralelo, al #JeSuisCharlie, aparecieron los #JeSuisNigeria, #IAmNigeria o, incluso, #JeSuisAfriain. Surgieron, al menos, como una llamada de atención, que en algunos casos también consiguieron, aunque en menor medida que el #JeSuisCharlie, la atención de los medios internacionales. Incluso, en la multitudinaria manifestación de París atestada de líderes mundiales, algunas pancartas con esos lemas se hicieron un hueco. Esas espontáneas campañas en las redes sociales han sido el germen de otras que se han ido sucediendo y que, seguramente, continuarán surgiendo. Todas ellas, tanto la respuesta como el contagio de iniciativas, sirven también como advertencia: ya no es tan fácil silenciar África y los africanos también tiene voces que se escuchan en todo el mundo y, sobre todo, tienen muchas cosas que decir.

Versión en catalán del artículo

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