Fiston Mwanza Mujila: el retablo de la fiebre del oro congolesa

Fiston Mwanza Mujila. Foto: Philippe Matsas. Fuente: Editorial Métailié

Fiston Mwanza Mujila. Foto: Philippe Matsas. Fuente: Editorial Métailié

Es una de las sorpresas del nuevo curso de la literatura africana en francés. Con su primera novela Tram 83, Fiston Mwanza Mujila ha irrumpido en la primera división de las letras francesas, provocando sólo una relativa sorpresa. Este congolés, nacido en Lumumbashi pero residente en la ciudad austriaca de Graz, ha diseñado un complejo y evocador universo sustentado en la decadencia de una sociedad desestructurada que hace tiempo que perdió de vista cualquier atisbo de moral y que se entregó al mandato del dinero fácil y los placeres mundanos de la mano de la corrupción y la arbitrariedad. En medio de ese escaparate degenerado aparece la figura de un aspirante a escritor soñador e idealista, cuya candidez no evitará que se manche cuando camina por el fango.

El Tram 83 es en realidad un local nocturno, bar, prostíbulo, discoteca, centro de negocios y parlamento, todo al mismo tiempo. Es el centro neurálgico de la Ville-Pays, una geografía imaginaria que sólo se sostiene por la existencia de una mina de diamantes y que lidera un militar disidente que de facto la escindió del Arrière-Pays. El retablo de Fiston Mwanza Mujila recuerda enormemente a los escenarios de la “fiebre del oro”, una ciudad sin ley que ejerce de imán de todo tipo de buscavidas, charlatanes, embaucadores, prostitutas y todo aquel dispuesto a vivir y a presentarse como lo que no es. El ambiente ya es en sí mismo atractivo y suculento, pero el joven autor, además, se vale de sus anteriores experiencias como dramaturgo y poeta, para que la descripción lo convierta en un escenario vívido y magnético.

Sólo faltan en el retablo los personajes principales. Y qué mejor que un pez sacado del agua. Lucien es, en realidad, un soñador, un aspirante a escritor que aparece en Ville-Pays como caído de una nave espacial en su huída de la persecución política en Arrière-Pays. Para completar el contradictorio círculo virtuoso narrativo, el principal apoyo de Lucien, casi su cicerone en ese mundo caótico, será Requiem, un antiguo compañero de estudios con el que milagrosamente se reencuentra. Sin embargo, Requiem es más que el alter ego de Lucien. Es, más bien, la otra cara de la moneda, por ese pasado común que les mantiene unidos. Requiem es casi un ciudadano modelo en Ville-Pays, una especie perfectamente adaptada a un ecosistema de locos, con una enseña clara “los chacales no comen chacales”. Requiem, como su compañero también cree en el renacimiento del mundo, pero lo busca desde la podredumbre, algo así como la necesidad de tocar fondo, o más bien, de explorar el fondo, de vivir en el fondo, de regodearse en el fondo, antes de poder volver a conquistar la superficie. Con el riesgo latente, siempre, de quedarse atrapado en el lodo.

Fiston Mwanza Mujila aparece como un escritor obsesionado con la música. En sus obras tiene un papel fundamental el jazz y en sus conversaciones se menciona siempre un saxofón que se él mismo asegura que es un sueño recurrente para él. Quizá por ese motivo, explica en una entrevista publicada en Le Point explica que escribe como si compusiera y que a todos los textos les atribuye un ritmo: “Intento asignar a cada texto un tempo. (…) Este ritmo es diverso : es el saxofón soñado, la circulación de los trenes que unen Lumumbashi con Mbuji-Mayi (la ciudad natal de mi familia), la rumba, los ruidos de Kinshasa, la soledad, el río Congo … Lo que importa no es sólo el sujeto, sino el ritmo agitado o la polka de las palabras en una hoja de papel”.

tram 83A pesar del personaje de Lucien y de su propia experiencia, Mujila desmiente que Tram 83 sea una novela autobiográfica. Eso sí, asegura que transmite su propia visión (personalísima) del Congo y del mundo y obliga a una reflexión sobre la figura del escritor y del intelectual en África. “En un país en el que todo el mundo habla de dólares, es una locura pretender ser escritor”, confiesa en una entrevista a AllAfrica.

En todo caso, Fiston Mwanza Mujila ha recibido numerosos premios, incluso antes de esta incursión en la novela. En 2009 recibió la medalla de oro de literatura de los VI Jeux de la Francophonie en Beirut y, ahora, en 2014 ha sido galardonado con el premio de literatura de la ciudad de Graz y su primera novela es una de las finalistas del prestigioso premio de la literatura francófona Prix Wepler-Fondation La Poste. Está previsto que esta novela se publique en los próximos meses en Estados Unidos, Alemania, Holanda e Italia, entre otros lugares.

 

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