¡Dadnos el suero! La llamada virtual contra el ébola

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La sección Planeta Futuro de la edición digital del diario El País publicó este reportaje sobre la reacción de diversas comunidades digitales de África Occidental ante lo que consideraban una injusticia en el tratamiento del brote de ébola que se había declarado en la región

¡Dadnos el suero! La llamada virtual contra el ébola

• Una campaña ha movilizado a tuiteros de todo África para protestar por la discriminación sanitaria, poniendo la vista en el suero “milagroso” ZMapp

Imagen difundida en Twitter de la campaña #giveustheserum.

Pidamos a los #USA que nos entreguen su suero supuestamente experimental que ha curado a sus expatriados infectados por el #ebola #giveusyourserum (#DadnosVuestroSuero)”. Ese ha sido el mensaje inicial de una curiosa respuesta en la red social Twitter a la situación que ha generado la rápida y letal expansión del ébola en África Occidental. Ha sido una reivindicación y una muestra de la acción de la sociedad civil, pero sobre todo una demostración de rabia, una reacción que intentaba romper la impotencia y que revelaba el malestar de un nuevo colectivo creador de opinión en el continente, los ciberactivistas.

Hace semanas que el hashtag #ebola y algunas de sus variantes eran trending topic (tendencia) en varios países de África Occidental. Es decir, Twitter no hacía sino reflejar la preocupación que afectaba a la población, más allá incluso de las redes sociales. El hashtag se empleaba en un primer momento para transmitir informaciones sobre el desarrollo de la enfermedad, para hacer el seguimiento de las víctimas y los afectados, y para compartir la preocupación sobre la evolución. En la mayor parte de los casos, los medios de comunicación internacionales eran, curiosamente, la fuente que los usuarios africanos empleaban como origen de las informaciones que consideraban fiables y que compartían.

El punto de inflexión, sin embargo, llegó precisamente desde Guinea Conakry, el país en el que se detectó por primera vez el actual brote de ébola y que cuenta con un panorama digital muy limitado. A pesar de ello, fue Fodé S. Kouyaté, un ciberactivista guineano, quien desencadenó la reivindicación a través de Twitter. Empezó el sábado 9 de agosto compartiendo algunos mensajes con elhashtag #GiveUsYourSerum. En esos primeros tuits, Fodé planteaba el reto de exigir al Gobierno de Estados Unidos el derecho de los africanos a poder beneficiarse del medicamento experimental que se estaba suministrando a los dos afectados norteamericanos, el suero ZMapp.

La primera reacción fue tímida pero, durante el fin de semana, Kouyaté planificó, junto a los miembros de la red Africtivistes, un lanzamiento más amplio de esa misma etiqueta. Según explica el mismo Kouyaté, la intención era la siguiente: “El hashtag debía servir para manifestar la necesidad de poner el suero a disposición de los enfermos africanos igual que los dos estadounidenses”. A través de las redes sociales el tuitero guineano coordinó la acción, principalmente, con usuarios senegaleses, marfileños y de la diáspora de algunos de estos países en Europa. Al mismo tiempo, el hashtag se modificó ligeramente, y el #GiveUsYourSerum se convirtió en #GiveUsTheSerum (“Dadnos el suero”, en vez del original “Dadnos vuestro suero”), apenas un pequeño detalle, pero con un trasfondo importante: no se estaba pidiendo caridad sino justicia.

Así, #GiveUsTheSerum se convertía en una campaña coordinada y planificada. Los miembros de la red empezaron el lunes 11 por la mañana a extender el mensaje enviando tuits con el hashtag, pero también dirigiéndolo a algunos usuarios de Twitter con una amplia influencia, sobre todo en África Occidental. Los marfileños Israël Yorobao Cyriac Gbogbou, los senegaleses Cheikh Fall, Demba Gueye o Basile Niane, desde la diáspora Anna Gueye, la gambianosenegalesa Aisha Dabo o el camerunés Florian Ngimbis se iban uniendo a los guineanos Fodé S. Kouyaté y Sally Bilaly Sow como representantes de las poblaciones más directamente afectadas, iban dando actividad al hilo y generando otras adhesiones. Durante esa primera jornada, el hashtagse convirtió en tendencia en los países que rodean al triángulo de Estados donde se han detectado más casos: Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona. En Senegal, Mali o Burkina Faso, la exigencia del suero para África se convertía en una de las etiquetas más utilizadas.

El hilo de comunicación transmitía la frustración de los tuiteros africanos y proyectaba una sensación de injusticia. La idea de que solo el contagio de occidentales (los dos estadounidenses y un religioso español) había animado los avances de las investigaciones para hallar la cura, a pesar de que más de mil africanos habían perdido la vida en este arrasador brote, se repetía con diferentes matices. El hashtag iba acompañado en ocasiones por otros como #healthforall (salud para todos), que mostraba cómo los africanos se sentían discriminados por no poder acceder a los remedios a los que sí que tienen acceso los escasos enfermos occidentales.

En todo caso, durante unas horas, el hashtag se convirtió en el espacio en el que estos usuarios africanos compartían todo tipo de informaciones relacionadas con la enfermedad. Los usuarios replicaban una y otra vez los consejos para frenar los contagios, las novedades sobre la evolución de los afectados o los movimientos que se producían en el ámbito diplomático, como la petición oficial de la presidenta liberiana, Ellen Johnson Sirleaf, al Gobierno estadounidense para que compartiesen el suero experimental con Liberia. Así, se entrelazaba la reivindicación, la movilización, el debate y la información, e incluso la sensación de pertenencia a una comunidad, en este caso, panafricana. La amenaza del ébola ha demostrado que no entiende de fronteras, y la única realidad comparable es la de las redes sociales. Los ciberactivistas impulsaban durante ese lunes una acción más allá de nacionalidades.

Anna Gueye, una de las implicadas en esta iniciativa, destacaba que, a pesar de haber sido impulsada por la plataforma Africtivistes(eminentemente francófona), había llegado hasta los tuiteros anglófonos. Al fin y al cabo, lugares como Nigeria son ya escenario de la expansión del ébola y, por ello, nadie queda indiferente ante una campaña como esta.

Durante la jornada del lunes, mientras desde un sector de la twittosferaafricana se estaba exigiendo la igualdad sanitaria, la Organización Mundial de la Salud mantenía una reunión extraordinaria relacionada con el brote. Después de considerarlo una emergencia sanitaria pública, un grupo de expertos en ética médica reflexionaba sobre la conveniencia de usar medicamentos experimentales. Los usuarios de Twitter parecían tenerlo claro e interpelaban directamente a la OMS para que tomase una decisión afirmativa. El corresponsal de la BBC en África, Thomas Fessy, era uno de los primeros en difundir el hashtag#GiveUsTheSerum más allá de la comunidad de usuarios de África Occidental y, precisamente, lo hacía en un tuit en el que relacionaba este grito digital con la reunión de la OMS. Pero no fue el único, por ejemplo, el embajador de los Países Bajos en Senegal, que habitualmente frecuenta la comunidad de ciberactivistas del país, se hacía eco de la reivindicación.

El mensaje en el hilo de comunicación que generó el hashtag no era absolutamente monolítico. Es cierto que de manera mayoritaria iba en la línea que se ha comentado, pero también se podían leer mensajes en los que se acusaba a los africanos de pedigüeños o que consideraban que una solicitud de este tipo suponía el recurso a la caridad. Fodé S. Kouyaté, impulsor de la iniciativa, lamenta que algunos no hayan entendido de la misma manera que ellos la movilización. “Algunos han dicho ‘después de giveusfood (dadnos comida), giveusserum (dadnos suero)’, pero está muy claro que ese no era el sentido”. Este ciberactivista explica que lo que pedían era igualdad, que todo el mundo tuviese las mismas posibilidades de sobrevivir. Otros usuarios también han comentado que a la reclamación le faltaba una argumentación que la sustentase y que era, más bien, una especie de pataleta, una reacción de rabia ante una situación de impotencia. En todo caso, es cierto que se compartió información y que se generó debate, como con los artículos en los que se desmontaban algunos mitos y rumoresrelacionados con la enfermedad y su curación.

En este sentido, en los mensajes se podían leer referencias, fundamentalmente, a Barack Obama y a Estados Unidos. No eran exclusivas; algunos de los participantes mantenían la responsabilidad del inicio de la campaña, con la que pretendían influir en primer lugar a sus propios gobiernos para que estos, a su vez, desengrasasen las acciones diplomáticas a un nivel superior. Igualmente, las llamadas se dirigían a la ONU o a la OMS como organizaciones internacionales que podían tomar cartas en el asunto.

Los participantes en la campaña se despertaron el martes con dos noticias importantes. Por un lado, la OMS consideraba oportuno utilizar medicamentos experimentales atendiendo a unas condiciones extraordinarias. Por otro, se anunciaba el envío de dosis del ZMapp desde Estados Unidos a Liberia para empezar a tratar a algunos de los enfermos con el suero “milagroso”. Algunos de los activistas consideraron que se trataba de una victoria de esta acción, aunque no hay demasiados argumentos para afirmarlo. Era, más bien, uno de los frutos de la euforia y de la sensación de que la movilización obtenía resultados.

A partir de ese momento, de nuevo, el debate se diversificó. Algunas voces virtuales recordaban el riesgo de convertir el continente en un gran laboratorio y a los africanos en conejillos de Indias al servicio de las farmacéuticas. Otros continuaron alimentando las teorías de la conspiración. Decían que, quizá, el actual brote había sido provocado para tener una justificación para hacer pruebas masivas que agilizasen el largo proceso de experimentación o, incluso, que el ébola es en realidad un arma biológica estadounidense. En todo caso, el tono mayoritario de los mensajes tenía mucho más que ver con la resignación.

Los tuits, en gran medida, reconocían el riesgo del uso de un medicamento experimental y la falta de seguridad de los efectos, tanto de la eficacia de la sustancia como de las posibles consecuencias no descubiertas todavía. A pesar de eso, se remitían al presente más real. Con más de mil víctimas de la enfermedad, con la amenaza de que la expansión continuase y sin un remedio seguro, no había otra salida que arriesgarse. Los participantes en la campaña transmitían la sensación de que esperar a que los medicamentos estuviesen testados con los protocolos habituales haría que fuese demasiado tarde. Eso sí, las dosis del ZMapp son muy pocas y algunos tuiteros de lugares en los que todavía no se habían detectado casos reclamaban que sus países no tendrían acceso al suero en caso de que el ébola siguiese cruzando fronteras.

Fodé S. Kouyaté señalaba después del anuncio que era “una buena noticia, una esperanza concreta de que nuestros enfermos se beneficiarán de los mismos tratamientos que el resto”, y matizaba: “sea un suero experimental o curativo”. En relación con el objetivo de la campaña, el tuitero guineano reforzaba el efecto en la autoestima de los habitantes del continente: “Es reconfortante saber que este tratamiento ya no está exclusivamente destinado a los americanos”.

Al margen de que no se pueda demostrar el efecto de #GiveUsTheSerum en las decisiones que se han tomado en los últimos días, tanto en lo relativo a las acciones de la OMS como en los tratamientos, la campaña ha tenido, sin duda, un efecto muy concreto. La rápida reacción de usuarios que no estaban en la red inicial muestra que había una preocupación compartida y que solo hacía falta un paso adelante para orientar la movilización. Twitter no curará el ébola, ni mucho menos, pero esta iniciativa ha servido para que los colectivos que están en la red se encuentren más allá de las fronteras y generen las condiciones para abordar retos transnacionales.

Los ciberactivistas han vuelto a presionar a sus gobiernos en otra cuestión que preocupaba a la sociedad y han reaccionado ante lo que consideraban la apatía de los que tienen el poder y, de nuevo, se han convertido en una nueva voz de los africanos para el resto de un mundo que parece haberse preocupado por la enfermedad solo en la medida en que había afectados ciudadanos occidentales.

Podéis leer la publicación original en Planeta Futuro

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