Mackenzie y el Johannesburgo más oscuro

La escritora Jassy Mackenzie. Fuente: Web de la autora

La escritora Jassy Mackenzie. Fuente: Web de la autora

La verdad es que leer las comparaciones que se hacen de la escritora sudafricana Jassy Mackenzie resulta, en general, abrumador y hace pensar en por qué para hablar de una autora es necesario compararla con otros. Para empezar, la frase certera se hace complicada porque Mackenzie ha buceado en diferentes esquemas en el universo de la novela negra y de misterio, pero en todos ellos ha sido capaz de encontrar elementos de originalidad. Hay dos características que, sin embargo, se repiten en prácticamente todas sus obras. Por un lado, las historias que se desarrollan alrededor de mujeres siempre como protagonistas y, al mismo tiempo, que asumen roles relativamente poco habituales en este tipo de personajes. Y, por otro lado, la centralidad de Johannesburgo que acoge todos sus relatos como algo más que un puro escenario. Mackenzie aprovecha todas las ocasiones para mostrar su fascinación por la ciudad de la que dice que “un lugar muy atractivo para vivir para un escritor de suspense”.

Su primera novela, Random Violence, fue un auténtico éxito, tanto en su edición original en Sudáfrica como en su posterior publicación en Estados Unidos. Más allá de los premios y las nominaciones recibidas por esta obra, la historia supone el nacimiento del personaje más conocido de Mackenzie, la detective privado Jade de Jong. Las aventuras y las investigaciones de esta atípica protagonista de novelas de policiacas, han constituido la parte más conocida de la escritora nacida en Zimbabue, pero crecida y criada en Sudáfrica. Además de Random Violence, Stolen Lives, The Fallen y Pale Horses componen esta serie. Jade de Jong tiene muchas características particulares porque tienen prácticamente todos los ingredientes de un detective masculino. Tiene un pasado turbulento, con el asesinato de su padre, es dura y pendenciera y a menudo desprecia los canales institucionales del trabajo policial y de la justicia.

La autora confiesa que, en parte, De Jong es un poco como la propia ciudad de Johannesburgo. Es hostil y violenta en la superficie, pero debajo de esa primera capa puede ser muy atractiva, acogedora e, incluso, vulnerable. “He intentado hacer de ella un personaje renegado. Realmente, quería que Jade fuese el epítome de Johannesburgo, ya que es un lugar en el que mucha gente no tiene la costumbre de cumplir con la ley siempre”, explica la autora en una entrevista publicada en NPR Books. En este mismo artículo, Mackenzie desgrana la relación entre la protagonista y la ciudad y comenta el por qué de su elección. Y así se explica también el hecho de que la escritora no haya tenido ningún complejo en ambientar las investigaciones de Jade de Jong en uno de los lugares con unos índices de criminalidad más altos de todo el continente.

Al margen de las tramas particulares de cada una de las cuatro entregas de esta serie, dos elementos mucho más psicológicos sobrevuelan constantemente los ires y venires de la detective privada. En el trasfondo de la historia, hay un importante componente de sed de venganza personal que se ha puesto tan de moda en las series de misterio más populares de la televisión. Se trata de un elemento que habitualmente da mucho juego a los autores porque les permite definir la psicología de su protagonista, en este caso, las respuestas de Jade de Jong son, en ocasiones, tan explícitas como violentas. Mackenzie genera de esta manera una cierta ambigüedad moral que hace de la investigadora tenga más profundidad y sea más humana a través de sus contradicciones. Por otro lado, las cuatro historias se desarrollan en paralelo a una tensión sexual entre la protagonista y David Patel un policía (el protegido del padre De Jong) con la que la detective se reencuentra y con el que colabora en las investigaciones. La relación entre ambos va fluctuando, acercándose y alejándose en un movimiento pendular.

Sin embargo, después de esta serie de Jade de Jong, Jassy Mackenzie ha dado un importante salto, casi un salto mortal. Ha abierto la puerta de un género poco cultivado por los autores africanos. Hasta hace poco la novela negra constituía uno de estos géneros menores pero, en los últimos años, han ido aumentando las novelas de misterio, de suspense, policiacas, detectivescas…, siguiendo, entre otras corrientes, el signo de los tiempos, porque el aumento de este tipo de historias es un fenómeno global. La última dirección tomada por Mackenzie es la de la novela erótica y, evidentemente, no se ha podido librar de las comparaciones con la serie de las 50 sombras.

El carácter de las novelas eróticas de Mackenzie, sin embargo, es diferente. Emma Caine es la protagonista de Folly y Switch, las dos últimas novelas de la escritora sudafricana. Se trata de una extraña heroína, una mujer de mediana edad acorralada que tiene que hacerse cargo de su marido que ha sufrido daños cerebrales como consecuencia de un accidente, no tiene trabajo y se enfrenta a la amenaza de perder su casa. La mujer decide buscar ingresos montando una mazmorra de dominación en un cobertizo de su casa y se convierte en una Dominatrix. La propia autora señalaba en una entrevista en DailyFix que “Christian Grey es básicamente un imbécil que trata a Ana terriblemente” y que el cambio de registro de la novela negra a la erótica suponía un ejercicio de escritura humorística y un intento de liberar a los lectores de la angustia de las historias sobre violencia. Mientras que otros artículos han considerado que Folly, la primera de las novelas de la serie, “es un brillante ejemplo de empoderamiento de la mujer en medio de un río de relaciones de sumisión aburridas”, o que a falta de creatividad en la novela erótica, el trabajo de Mackenzie “es una alegría ver un libro ambientado en Sudáfrica, con una protagonista femenina y una dominatrix en el centro, que además es mucho más que sexo”.

Para demostrar el protagonismo de Emma Caine, en la segunda entrega, Switch, Mackenzie deja incluso de lado la turbulenta relación con uno de sus clientes que había copado la historia de Folly. En Switch, el personaje se enfrenta a la pugna con otra dominatrix por sus clientes y además, adquiere centralidad el riesgo de que sus vecinos se enteren de cuál es su actividad.

La duda ahora es si la exitosa escritora sudafricana continuará dando vida a la detective Jade de Jong o a la dominatrix doméstica Emma Caine. En todo caso, es previsible que Mackenzie continúe ofreciendo enfoques originales a fórmulas antiguas.

Nota: Esta entrada fue publicada orginalmente en la sección de Letras Africanas de Wiriko.org

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