Sami Tchak, el escritor que no entiende de complejos

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

A menudo la categoría Autores singulares puede parecernos ridícula. Evidentemente, todos los autores son singulares, cada uno de ellos tiene su estilo, sus intereses, sus historias vitales. Pero en esta clasificación, nos gusta incluir a los que nos chocan especialmente, aquellos que por su singularidad se hacen inconfundibles y este es el caso, sin ninguna duda, de Sami Tchak (un pseudónimo tras el que aparece Sadamba Tcha-Koura) un togolés que a sus 54 años ha destacado en la literatura de ficción, pero que ha escrito, y publicado abundantemente, ensayos. Esta otra faceta, la de sociólogo, investigador y ensayista, no es sólo un segundo refugio del autor. Sus dos pieles, la de estudioso y la de literato están íntimamente ligadas. De hecho, los rasgos de su investigación marcan considerablemente su obra.

Se impone hablar de la vida de Tchak antes de explicar por qué se trata de un autor singular. Tcha-Koura se licenció en primer lugar en filosofía en la universidad de Lomé y dedicó los primeros años de su carrera profesional a dar clases en un instituto. Sin embargo, volvió a cambiar de nuevo su lugar en el aula, cuando se trasladó a Francia con la intención de estudiar sociología. En 1993 se había doctorado en la Sorbona. Trabajando como sociólogo llegó a Cuba para hacer un estudio sobre la prostitución y a la isla caribeña le siguió después México y Colombia. Publicó ensayos sobre la prostitución, tanto en el Caribe como en África y sobre la incidencia del sida, antes de que naciese realmente Sami Tchak, el escritor (aunque no hay que perder de vista que ya había publicado su primera novela en Togo antes de trasladarse a Europa y, evidentemente, de pasar por todas las experiencias que le brindó su trabajo de investigación.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Amadou Kourouma.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Ahmadou Kourouma.

La producción literaria de Tchak (con sus dos identidades) está formada, al menos, por cuatro ensayos y siete novelas. Este dato sirve, simplemente, para poner de manifiesto que no pretendemos definir con apenas un par de detalles su carrera como escritor. Sin embargo, hay dos elementos, sobre todo en sus novelas, que le hacen diferenciarse en el panorama literario y, más aún, en el panorama literario africano y que están, sin ninguna duda, íntimamente ligados con su experiencia personal. Desde Place des fêtes (la única de sus novelas publicada en España bajo el título ¡Puta vida!) este novelista togolés no ha dudado en describir en sus narraciones los entornos más sórdidos y oscuros, las sombras de una sociedad que a menudo se empeña en maquillarse y esconderse detrás de una hipócrita apariencia de placidez. Es cierto, Tchak no es el único que hace moverse a sus personajes por esos ambientes y otros ejemplos se han paseado por esta sección. Sin embargo, tampoco se puede decir que los autores africanos que se aventuran en la penumbra sean legión.

De esta manera, el sexo (sin adornos ni aderezos) o la violencia se han convertido en rasgos de la prosa del autor togolés, igual que lo han sido en ocasiones el humor ácido y cínico. En una entrevista publicada en Guinguinbali, el propio escritor aclaraba: “En el corazón de estas sombras, el sexo me parece que es un elemento a partir del cual muchas cosas se pueden observar. El sexo es un buen camino hacia el alma humana, hacia la felicidad y la tristeza de la condición humana. Sin embargo, el sexo no es más que un camino, no es el tema principal de mis novelas”. Y respecto al humor y el cinismo afirmaba: “Es cierto que sin el humor del narrador ¡Puta vida! habría resultado una novela demasiado cínica, pero más allá de la violencia de las declaraciones, se siente también una forma de ternura, una forma de reírse de sí mismo. El narrador se burla de todo, pero sobre todo de él mismo”.

ENTRE LES LIGNES – Sami TCHAK- Togo por AFRICA24

La segunda de las características curiosas de Sami Tchak, quizá una anécdota, pero no deja de ser chocante por excepcional, es que sitúa algunas de sus historias en Sudamérica. Sí, eso es, no es habitual que un escritor africano coloque a sus personajes fuera de África o Europa, aunque sea sin precisarlo. El togolés, sin embargo, dibuja una Sudamérica ambigua a la que le ha encontrado ciertos paralelismos con su continente natal. Lo hace en Le paradis des chiots y en Filles de México.

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Nos remitiremos a la explicación que el propio autor da de su obra, para hacer un resumen argumental de todas sus novelas: “Femme infidèle denuncia la poligamia entre los musulmanes pobres de Lomé (Togo), Place des Fêtes aborda la cuestión de los inmigrantes africanos y del racismo en Francia; Hermina pone en escena a un escritor enfrentado a sus dudas; La fête des masques habla de un hombre que, a partir de unos problemas relacionados con su identidad sexual, nos arrastra a los bastidores del poder corrupto de un país sin nombre; Le paradis des chiots da voz a unos niños de las calles de un barrio bastante pobre y violento de Bogotá; Filles de Mexico aborda entre otros temas la cuestión de los negros en Méjico y en Colombia; Al Capone le Malien nos permite seguir a un reportero francés en Guinea y en Mali, países a partir de los cuales nos introduce en las luces y en las sombras del continente africano. Diría bastante esquemáticamente que Al Capone le Malien propone un viaje al corazón del África negra, desde la gloriosa historia del imperio de Mali hasta los grandes estafadores actuales entre los que está el célebre camerunés Donatien Koagne”.

Durante su carrera Tchak se ha hecho acreedor del Grand prix littéraire d’Afrique noire en 2004 y del Prix Ahmadou Kourouma por Le paradis des chiots. Recientemente su primera novela Femme infidèle ha sido reeditada en Togo, pero en dos curiosas ediciones biligües: tem-francés y mina-francés. Y el pasado año participó en la última edición del certamen “Étonnants Voyageurs 2013”.

Tchak ha tocado temas controvertidos, incluso escabrosos y no ha dudado en criticar con lo que mejor sabe hacer, escribir, las vergüenzas de una sociedad francesa que no siempre es acogedora, la política tanto europea como africana, las condiciones de desigualdad que a menudo desencadenan o abonan la miseria e, incluso, la historia, la moral y la hipocresía. Por estos motivos encaja en lo que nosotros entendemos como un escritor comprometido. Sin embargo, parece que no todo el mundo piensa lo mismo. Por eso, el pasado año se vio impelido a dar explicaciones a través de un extenso artículo, cuya lectura recomendamos vivamente. Se trata de una reflexión sobre el compromiso, la literatura, las apariencias y las cuentas que uno tiene que rendir ante el juez más severo, uno mismo. Al margen de todo eso, es indudable que Tchak es un escritor arriesgado y nada efectista, cree en lo que hace y por eso continúa haciéndolo, a pesar de todo. Afortunadamente.

Nota: Esta entrada fue publicada orginalmente en la sección de Letras Africanas de Wiriko.org

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