¿Quién dijo África? 9: Eritrea: la prisión y la grieta

freedom friday para quien dijo africaEn las últimas semanas hemos escuchado hablar de Eritrea. No, no podemos decir que hemos escuchado hablar de Eritrea más de lo habitual, simplemente hemos escuchado hablar de Eritrea. Sí, Eritrea es ese pequeño país del Cuerno de África, situado a la salida del Mar Rojo, junto al estrecho de Bab el-Mandeb. Seguramente, muy pocos podrán decir alguna otra cosa a parte de que es una de las pocas excepciones a la doctrina de la Unión Africana y de la comunidad internacional de mantener intocables las fronteras que dejó la descolonización ya que consiguió la independencia de Etiopía en 1993. Podemos decir que es un país (casi) absolutamente invisible, incluso estando en África.

Pues resulta que por un segundo nos hemos fijado en él y el motivo ha sido el naufragio en octubre de un barco frente a las costas italianas de Lampedusa que provocó la muerte de más de 300 africanos. Efectivamente, la mayor parte de los fallecidos eran eritreos. Y cómo sólo ocurre muy de vez en cuando algunos periodistas y algunos medios se han preguntado por las causas, por los motivos; se han preguntado qué hacían en el Mediterráneo esos eritreos. Y así hemos aprendido que Eritrea no es invisible casualmente sino que es considerada la Corea del Norte africana, como decía un reciente artículo de Guinguinbali y que, en realidad, aquellos eritreos fallecidos lo que hacían era intentar desesperadamente huir de la muerte, como explicaban en eldiario.es.

La curiosidad lleva a dar un paso más y a descubrir que las instituciones internacionales consideran que en Eritrea se violan sistemáticamente los derechos humanos y, entre ellos, el derecho a la libertad de expresión. La organización internacional Reporteros Sin Fronteras coloca a Eritrea en la última posición de la libertad de prensa en el mundo (puesto que no ha abandonado desde 2007), para el país africano es el vergonzoso puesto 179; sin embargo, su presidente, el único que ha tenido el país desde su independencia, Issaias Afeworki, se sitúa a la cabeza de los que se consideran “depredadores de la libertad de información”. Por su parte, el Committee to Protect Journalists (CPJ) es categórico en su informe de 2012: “El CPJ ha identificado a Eritrea como el país más censor del mundo en 2012”. Y los detalles del informe son aún más demoledores. En realidad, la estrategia del régimen de Afeworki, que parece obsesionado con los medios independientes, en materia de control de la prensa y los periodistas se desencadenó hace más de 2001, desde entonces los casos se multiplican.

Está claro, en Eritrea la libertad de expresión más que una utopía parece un espejismo. Sin embargo, este es un espacio enfocado en clave positiva. Y, aunque pueda parecer paradójico, el caso de Eritrea resulta esperanzador. El hermetismo ha llevado, incluso, hasta el punto de bloquear temporalmente (en febrero de 2013) la emisión de la cadena árabe Al Jazeera. Así que no es probable una apertura o, más bien, un acceso a la información facilitado desde el interior. Sin embargo, la diáspora eritrea es numerosa y está repartida por medio mundo. Estos colectivos han sido los que han llevado el peso en los últimos años de las iniciativas web críticas con el régimen de Issaias Afeworki y de los sitios de información que se escapan del control del gobierno. Algunos de esos sitios, los más importantes, como Assenna.com, Awate.com o Asmarino.com fueron asediados en 2011 con cibersabotages. No hay duda de que el gobierno se preocupa por lo que pasa en la red y que sabe que es un entorno mucho más difícil de controlar que el de los medios convencionales. Por ello, como ha denunciado RSF, el gobierno se afana en establecer medidas para controlar las redes de telecomunicaciones, para limitar el ancho de banda y el acceso a internet, en general; medidas que se combinan con otras más expeditivas como las amenazas e intimidaciones.

Sin embargo, las redes sociales, con todas las limitaciones del mencionado control facilitan una circunstancia que hasta el momento se hacía complicada: la conexión entre los colectivos disidentes de la diáspora y los críticos con el gobierno que aún se encuentran en el interior del país. Así, por ejemplo, en algunos momentos de agitación social se han generado fundamentalmente grupos de Facebook orientados a tender este puente. En la actualidad (aunque hace meses que está inactivo) y como secuela de un intento de golpe de estado ocurrido el pasado mes de enero, precisamente en el Ministerio de Información, se puede acceder a “Arbi Harnet” (Viernes de libertad) desde donde se difundían vídeos que llaman a la movilización. Este mismo colectivo opositor es el responsable de la aparición el pasado mes de septiembre de “Meqaleh Forto”, un periódico clandestino que se convertía formalmente en el primer medio independiente en las calles de la capital eritrea Asmara en los últimos doce años.

Más activas son algunas cuentas de Twitter de lo más variadas. Por ejemplo, las de algunos conocidos periodistas disidentes ubicados en la diáspora como Aaron Berhane, uno de los periodistas que logró abandonar el país precipitadamente en 2001 y que vive refugiado en Canada. Berhane está empeñado en combatir la desinformación del régimen y dedica sus esfuerzos a contrastar y desmentir la propaganda institucional. Otro caso es el de Meron Estefanos, una periodista y activista eritrea radicada en Suecia. Estefanos es locutora de una radio de oposición eritrea, Radio Erena, y colabora con diversos medios internacionales. Desde su perfil de Twitter amplifica sus trabajos periodísticos y da voz a otros críticos.

Como ocurre con las redes sociales sistemáticamente, las fronteras se diluyen y nos encontramos en Eritrea (o al menos en relación con Eritrea) con algunas cuentas de Twitter que resultan cuando menos curiosas y que visibilizan la actividad de la disidencia también en términos comunicativos y, particularmente, en el entorno virtual. Sólo por citar algunas de estas cuentas ya sean de usuarios individuales o de colectivos camuflados nos podemos encontrar con ConcernedEritrean, con un Eritrea Activist, con Eritrea Revolution que aparece como el grupo de ciberdisidencia más solvente y cuenta casi con 3.000 seguidores o con una ya recurrente sucursal de Anonymus en forma de ✇ Anonymous ኤርትራ ✇. Estos perfiles difunden e intercambian informaciones que vienen de medios internacionales, de las webs relacionadas con la oposición o de blogs independientes y consiguen amplificar su impacto. En esta modesta lista no puede faltar un personaje curioso se trata de un usurpador de la identidad del presidente eritreo y cuyo nombre de usuario es H.E. Isaias Afewerki y se define como “dictador asesino, padre y esposo a tiempo completo”. Bajo la imagen y el nombre del criticado presidente se dedica a ironizar sobre las condiciones de vida en el país. Y responde a un tweet que alerta de que el 90% de los eritreos viven bajo el umbral de la pobreza diciendo: “Vamos hombre, dame una oportunidad. Sé que puedo hacer que sean el 100”.

No sólo el hecho de que los diferentes movimientos opositores orienten sus esfuerzos en este sentido, sino la importancia que el régimen les da intentando combatirlos hace pensar que quizá esta sea una de las brechas que hagan caer la muralla.

Texto aparecido en el boletín trimestral (diciembre 2013) del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona, dentro de la sección ¿Quién dijo África?. Estos boletines están disponibles tanto en la versión en castellano, como en catalán en el blog de boletines del CEA.

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