¿Quién dijo África? 8: Baba Jukwa. Debate, democracia y redes sociales en Zimbabue

Avatar de Baba Jukwa en las redes sociales

Avatar de Baba Jukwa en las redes sociales

Las redes sociales permiten movimientos de contestación impensables en otros momentos y además nos los traen a nosotros. Nos los acercan, nos los ponen delante de los ojos y de alguna manera, nos hacen partícipes, al menos informándonos. Los ejemplos se multiplican. El de hoy es Baba Jukwa un personaje zimbabuense de Facebook.

La edición digital de France24 asegura que el controvertido presidente zimbabuense Robert Mugabe ha ofrecido una recompensa a cambio de cualquier dato que permita saber quién se encuentra detrás de la identidad virtual de Baba Jukwa (Papá Jukwa, en shona). Sólo este dato ya da una pista de lo molesto que resulta para un régimen permanentemente bajo la sospecha del autoritarismo y del fraude electoral. Este personaje que comenzó a operar a través de Facebook  ya ha empezado a “colonizar” otras herramientas virtuales.
Lo único que se sabe sobre Baba Jukwa es el aspecto de su avatar en la red social más popular del universo virtual. Se trata de un anciano con aspecto apacible, con bigote y cejas blancas y una prominente calva. Curiosamente, el individuo, que en su foto de perfil espera pacientemente sentado en un banco, es blanco. En otras representaciones el aparentemente inofensivo viejo va montado en un burro. Este aspecto, sin embargo, no debe confundir. La apariencia cándida del dibujo poco tiene que ver con lo hiriente de sus mensajes. Baba Jukwa es, aparentemente, un individuo (o un grupo de personas) extremadamente bien informado, lo que le permite hacer públicos documentos con los que denuncia corruptelas, manejos, fraudes oscuras conexiones o intimidaciones perpetradas por el gobierno, el entorno del presidente o el propio Mugabe.
La página de Facebook de Baba Jukwa se abrió en marzo de 2013, pero se ha convertido en una auténtica sensación durante el mes de agosto. Una de las posibilidades es que su popularidad se haya visto impulsada, por un lado, por la preocupación del propio Mugabe y una persecución que no hace sino otorgarle carta de autenticidad; y por otro, por las opiniones y las informaciones de Baba acerca de las elecciones. En los primeros días de agosto, la página alcanzó los 350.000 seguidores, en un país con menos de dos millones de internautas. En realidad, según las estadísticas de SocialBakers, de esta cifra de seguidores 239.393 eran internautas radicados en Zimbabwe, mientras que el segundo lugar en el que más adeptos tiene la página de Facebook de Baba Jukwa es Sudáfrica, donde, por otro lado, hay una numerosa colonia zimbabuense. En ese momento, la de Baba Jukwa era la segunda página de la red social por excelencia con más seguidores en Zimbabwe.
El anciano se ha convertido en una especie de fuga de secretos, una fuente inagotable de incómodas filtraciones. Baba Jukwa amenaza con convertirse en un Wikileaks en versión zimbabuense, algo así como un altavoz para todos aquellos que tienen información comprometida de un régimen, el de Mugabe, que con el paso del tiempo se ha granjeado numerosas enemistades tanto en el interior del país como en el extranjero. Los contenidos con los que ataca el aparentemente inofensivo Baba Jukwa mezclan a partes iguales la difusión de documentos con toda la apariencia de documentos oficiales extraídos de los propios órganos de la administración del Estado, con informaciones más cotidianas e, incluso, otras que tienen más apariencia de rumores.
Las cifras que ya se han señalado muestran de una manera primaria la capacidad de influencia de Baba Jukwa. La dinámica de las fanpage de Facebook (como es el caso de la de Baba Jukwa) hace que los usuarios hayan tenido que “pinchar” expresa y voluntariamente en el “me gusta” de la página y, por tanto, manifestar explícitamente su voluntad de recibir las informaciones que transmiten las personas que se encuentran detrás de este avatar. Los más de 200.000 seguidores zimbabuenses de esta página suponen que uno de cada diez usuarios de internet del país, recibe los mensajes que difunde el anciano. La lista de países con más seguidores de Baba continúa, como ya se ha mencionado con Sudáfrica, pero también Reino Unido, Botsuana y Estados Unidos. La lista hace sospechar, aunque sin más pruebas, que el seguimiento en el extranjero corresponde a las comunidades de la diáspora zimbabuense.
En sus pocos meses de vida, las personas que se encuentran detrás del avatar de Baba Jukwa no se han limitado a ejercer una función de altavoz de los secretos del régimen de Mugabe, sino que además, han comenzado a tejer una especie de red de la disidencia digital. Se trata de una de las características más atractivas de las redes sociales a la hora de ser empleadas como herramientas de contestación: la posibilidad de crear lazos, establecer conexiones y generar sinergias entre diferentes agentes, entre actores con diferentes puntos de vista o, al menos, con distintas maneras de afrontar la protesta. Esta estrategia permite ampliar el impacto gracias a la complementariedad de todos esos actores.
En el caso de Baba Jukwa, hay una cierta vinculación con otra iniciativa también crecida como página de Facebook: Zimbabwe Slave Song. Esta última tiene muchísimo menos éxito, en cuanto a seguimiento (apenas un par de cientos de seguidores) pero ha optado por una forma de protesta igualmente curiosa, la sátira gráfica. Se consideran un “diario político satírico”. En principio, la actividad fundamental de Zimbabwe Slave Song es la manipulación de imágenes, para denunciar, con un tono irónico (y un poco burdo), las irregularidades del gobierno de Zimbabwe. Su lema, modificando la famosa sentencia, es “la revolución no será televisada, será ‘photoshopeada’ (en referencia al programa de tratamiento de imágenes)”. También difunden una serie de tiras animadas en las que se reproducen irónicamente algunos de los episodios controvertidos del régimen de Mugabe.
Por otro lado, Baba Jukwa ha encontrado también una considerable fuente de alimentación en webs informativas extranjeras. Así, el personaje de Facebook ayuda a difundir entre los zimbabuenses (que son la mayor parte de sus seguidores) informaciones que aparecen en la prensa internacional sobre el país o sobre la gestión del presidente y, al mismo tiempo, encuentra los materiales críticos con los que va ganando credibilidad y favoreciendo el estado de opinión que a todas luces pretende construir. Una de las webs de las que se alimenta es precisamente una página dedicada a información del país, aunque es difícil saber dónde está ubicada (por la propia naturaleza del entorno virtual). Se trata de ZimEyes que pretende ser algo así como una web centinela.
El tándem entre la viralidad de Baba Jukwa y el carácter informativo de ZimEyes ha sido especialmente productivo en la denuncia de irregularidades durante las elecciones. Un ejemplo claro es una entrevista a una trabajadora de una empresa israelí que supuestamente habría ayudado a Mugabe a manipular a su favor el censo electoral. ZimEyes ha sacado a la luz la información, Baba Jukwa ha ayudado a difundirla masivamente. La voz se extiende y Mugabe la teme. Y Baba Jukwa aún no ha explotado todas las posibilidades de las redes sociales.
Texto aparecido en el boletín trimestral (septiembre 2013) del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona, dentro de la sección ¿Quién dijo África?. Estos boletines están disponibles tanto en la versión en castellano, como en catalán en el blog de boletines del CEA.
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