Bitácora de un documental (XXXI): Kásuumaay en la pantalla

¡Ya está! Kásuumaay se ha desenvuelto, se ha desplegado, se ha descubierto. Por primera vez, esas letras se han proyectado en una pantalla. Por primera vez hemos mostrado lo que durante tanto tiempo hemos estado cocinando y lo que a vosotros os hemos ido explicando poco a poco. Pensad en esa sensación; la de haber estado meses trabajando en algo; la de que llegue el día señalado; la de estar en silencio mirando cualquier expresión en la cara del otro que adelante el veredicto. Pensad en la sensación de estar reteniendo esa pregunta ansiosa de “¿te gusta? ¿te gusta?”. Eso fue más o menos lo que pasó el 28 de junio en Lisboa, durante el ECAS (European Conference on African Studies) cuando por primera vez se apagaron las luces del auditorio y en la pantalla empezaron a proyectarse nuestros pensamientos, nuestras ilusiones y nuestros esfuerzos, bueno, cuando empezaron a proyectarse las imágenes de Kásuumaay.

Xavier Puigserver, a la izquierda, y Jordi Tomàs, durante la presentación del documental en Lisboa

Xavier Puigserver, a la izquierda, y Jordi Tomàs, durante la presentación del documental en Lisboa

La proyección era algo así como un preestreno, una manera de desvelar nuestro secreto pero no del todo. No os preocupéis. No se puede decir que se haya estrenado Kásuumaay. Simplemente ha sido una primera proyección en un entorno académico, pero para nosotros ya es un paso suficientemente importante, poner nuestro trabajo delante de los ojos de personas ajenas al equipo, en la sección AfrikPLAY del congreso.

El caso es que en el auditorio había unas 60 personas, un número bastante mayor que en las proyecciones anteriores de la misma sección. Tenemos la íntima satisfacción de haber sorprendido, de haber causado cierto estupor, por la primera reacción cuando la pantalla fundió a negro. Es cierto, es un terreno un poco resbaladizo, porque también podría interpretarse que no transmitimos del todo bien el mensaje. Pero, a decir verdad, el mensaje es complicado y preferimos que el que lo reciba tenga que digerirlo, que tenga que hacer, al menos, un pequeño proceso, que le permita interiorizarlo, hacerlo suyo. En pocas palabras, que le obligue a pensar en lo que se le ha explicado y que le deje poso.

Xavier Puigserver, a l’esquerra, i Jordi Tomàs, durant el congrés, amb el cartell del documental al fons

Xavier Puigserver, a l’esquerra, i Jordi Tomàs, durant el congrés, amb el cartell del documental al fons

Y sí. Esa fue la sensación en esa primera proyección en Lisboa. Porque después de la sorpresa llegó el aplauso (puede ser el aplauso de rigor, es cierto), e inmediatamente después los comentarios, el debate, las respuestas, las valoraciones. Y estos iban, en general, en una línea bastante concreta. En resumen, la satisfacción porque habíamos mostrado el conflicto desde una perspectiva poco habitual.

Este ha sido un primer paso, pero el camino no ha hecho más que empezar. Pronto, muy pronto (con permiso del esperado verano), Kásuumaay se presentará realmente en sociedad, se pondrá de largo para mostrarse a todos vosotros, para enseñarse, para terminar de desvelarse. Evidentemente, porque lo que más nos apetece es compartir Kásuumaay con vosotros.

Nota: Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de Documental en Oussouye

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