NoViolet Bulawayo, el nacimiento de una nueva estrella

Parece que NoViolet Bulawayo está llamada a ser la próxima (o quizá ya la actual) novelista africana de éxito. Se trata de una joven autora zimbabuense que con la publicación de su primera novela ha conquistado a la crítica literaria anglosajona. Cuando menos, el lanzamiento de We need new names, hace apenas un mes, ha atraído la atención de los medios británicos y estadounidenses y ha merecido reseñas en las ediciones electrónicas de medios como The Guardian, The Independent o The Telegraph, en Gran Bretaña, y también en The New York Times o USA Today, en Estados Unidos, así como en los propios medios zimbabuenses y de otros países africanos.

NoViolet Bulawayo. Fuente: web de la escritora

NoViolet Bulawayo. Fuente: web de la escritora

No es habitual que escritores africanos entren en el circuito de los grandes lanzamientos editoriales y mucho menos con una primera novela, pero por algún motivo la industria del libro más potente ha fijado su vista en Bulawayo. La joven novelista, además de su talento, tiene un elemento que juega a su favor: está afincada en Estados Unidos, a donde se desplazó para completar sus estudios universitarios.

Por lo demás NoViolet Bulawayo nació y creció en Zimbabwe y de hecho su universo literario es también africano, ya que esta primera obra se desarrolla en un barrio suburbial de Zimbabwe. En algunas de las entrevista que ha concedido durante esa gira promocional, la propia autora ha confesado que We need new names “es un libro tenso, pero el humor nos recuerda que no todo está perdido”. Asegura que lo importante es “captar la emoción” y a pesar del dramatismo del relato y de la dureza de la historia, Bulawayo asegura que ha “intentado celebrar la humanidad”.

Cubierta de We need new names.

Cubierta de We need new names.

La autora utiliza en su novela un recurso más que pertinente con el tono de la narración y es que los nombres que aparecen no están escogidos al azar sino que significan realmente cosas. El barrio chabolista en el que se desarrolla la acción es “Paradise”; la protagonista de historia es “Darling” y el resto de los miembros de su pandilla tienen nombres como “Bastard” o “Godknows”. Así la narración aparece llena de guiños sutiles que aparecen cuando menos se les espera. Se trata de la historia de Darling (una niña de 10 años) y sus amigos que viven desplazados en un barrio suburbial después de haber perdido sus casas. Evidentemente, la experiencia de los niños le sirve a la autora para mostrar una cruda realidad que, sin embargo, a través de los juegos infantiles y de la capacidad de los pequeños para mantener el optimismo, deja constantemente puertas y ventanas abiertas a la esperanza y a la vida.

La narración, según las explicaciones que ha ofrecido la autora en diversos medios, está firmemente enganchada a la realidad a través de diferentes costuras, que coinciden siempre con experiencias de la escritora durante su infancia en Zimbabwe. Por ejemplo, el origen de la desgracia de los pequeños protagonistas está en la Operación Murambatsvina (‘sacar la basura’) en la que las excavadoras, enviadas por el gobierno, arrasaron barrios enteros. Otro de los ejemplos, del que Bulawayo también ha hablado, es uno de los juegos que practican Darling y sus compañeros y que la autora ha confesado haber inventado con sus amigos de infancia. Los pequeños juegan a ser países y, evidentemente, todos pretenden encarnarse en lugares como Estados Unidos o Suiza, y los más desafortunados se encuentran con el encargo de personalizar Congo, Irak o, incluso, Zimbabwe. A nadie se le escapará que el juego es, en realidad, una metáfora, la muestra de lo lamentable que resulta que un rechace su propio lugar de origen y se vea deslumbrado por lo que hay más allá.


La crítica y la experiencia continúan con el episodio de la partida, respecto al que la autora se ha mostrado mucho menos locuaz en sus intervenciones. El hecho es que Darling tendrá la oportunidad de abandonar Paradise, concretamente para viajar a Estados Unidos. La experiencia de la diáspora, la dificultad de la adaptación y la lucha contra el desarraigo aparecen también en We need new names y son, por cierto, temas muy recurrentes en la novela contemporánea africana. No es extraño pensar, que en esta parte de la historia, Bulawayo también haya tirado de la experiencia propia.

Así pues, la joven novelista ha despuntado con su ópera prima, sin embargo, tenía un importante aval, el del Premio Caine para escritores africanos que ganó en 2011 con una historia corta en la que ya apuntaba algunos de los temas que aparecen en su novela, se trataba de Hitting Budapest. De este modo, no se puede decir que los editores hayan apostado a ciegas por ella. De hecho lo que más ha destacado la crítica es la honestidad de su narración y la frescura de su forma de contar, la crudeza de una historia, sin embargo, contada al mismo tiempo sin tapujos, pero con cierta delicadeza. Seguramente es esa delicadeza a la que se refiere la autora cuando dice que ha intentado celebrar la humanidad.

Nota: Esta entrada fue publicada orginalmente en la sección de Letras Africanas de Wiriko.org

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