Poesía catártica contra la corrupción

Cubierta de Les Vers de Corrupthius

Cubierta de Les Vers de Corrupthius

Cuando se habla de la poesía como catarsis seguramente no se piensa en algo tan explícito como “Les Vers de Corrupthius”. Cuando se habla de la poesía como pedagogía, tampoco. Y quizá cuando se habla de ella como arma de transformación social, se piensa en un impacto un poco más sutil. “Les Vers de Corrupthius” son de todo menos sutiles. Seguramente, Tommy David Golé Bi Gnamien ha considerado que esta pintoresca divinidad de la corrupción no merecía ni discreción, ni sutileza, ni ningún miramiento. Al contrario, lo que se imponía en esta situación era la más descarnada sinceridad para denunciar una de las mayores lacras sociales en África, la de la corrupción. ¿Falta algo en la frase anterior? Ah, sí. La corrupción, como se hace más que evidente en nuestro entorno, no sólo es patrimonio de África, aunque quizá nosotros también necesitaríamos de un Tommy David Gol Bi Gnamien que la denunciase con imaginación… mejor no nos alejemos del tema.

Tommy David Golé Bi Gnamien es un aduanero marfileño de 40 años. Acaba de publicar un libro en el que denuncia la corrupción. No es una investigación periodística, ni un ensayo, ni siquiera una novela. Tommy David Golé Bi Gnamien ha puesto su denuncia en verso. Les Vers de Corrupthius ou comment déparasiter l’humanité (ese es el título completo de la obra) es un volumen de poesía en el que el autor no deja títere con cabeza. En un ejercicio de honestidad, este funcionario de la Direction Général des Douanes de Côte d’Ivoire, reconoce que la corrupción afecta a todos los ámbitos de la sociedad marfileña y se convierte en uno de esos fenómenos en los que la realidad supera la ficción. La propia estructura del libro reproduce esa especie de dinámica de la bola de nieve que a menudo adquiere la corrupción cuando va pudriendo lo que toca. Al principio Corrupthius, una especie de divinidad de la corrupción, confiesa sus manejos, para acaba dándose cuenta de que los hombre incluso han superado sus designios.

Resulta chocante ver cómo un proceso tan burdo como el de la corrupción, algo tan aferrado a una cotidianeidad de prácticas chabacanas puede esconder un cierto lirismo. Tommy David Golé Bi Gnamien demuestra una sensibilidad especial con la que consigue que palabras mundanas como Général Inspecteur o Général Directeur, rimen con otras mucho más grandilocuentes como honestidad, verdad o alma. La referencia a la rima es absolutamente metafórica, porque todas las poesías están formadas de versos libres, tanto en la métrica como en la rima. En todo caso, el aduanero-poeta pone de manifiesto una brillante habilidad para hacer malabarismos con las palabras y conseguir que incluso la aburrida burocracia encaje en el ritmo poético. Su repaso es absoluta y lamentablemente exhaustivo. Corrupthius confiesa sus relaciones con el médico, con el abogado, con el político, pero también con el ciudadano de a pie.

Crónica de la aprición del libro en la edición del 26 de febrero de 2013 del diario marfileño L'Expression. Fuente: Editorial Publibook

Crónica de la aprición del libro en la edición del 26 de febrero de 2013 del diario marfileño L’Expression. Fuente: Editorial Publibook

Seguramente, la posición de Tommy David Golé Bi Gnamien para hablar sobre el tema es envidiable. La imagen del aduanero es la primera que nos viene a la mente cuando mentamos la corrupción. ¿Qué no sabrá un aduanero sobre billetes deslizados discretamente o sobre miradas hacia otro lado? El autor, sin embargo, no sólo ha demostrado su valentía dando un paso al frente en un contexto tan complicado, sino que además en una buena parte de las comparecencias en los medios que ha propiciado la publicación del libro Tommy David Golé Bi Gnamien ha ejercido de Corrupthuis. El aduanero ha confesado que ha escrito estas poesías como un ejercicio de catarsis, asegura que le han sido impuestas y deja entrever que pretendía saldar una deuda con la propia sociedad marfileña, con la que considera que estaba en deuda. El autor afirma valiente que ha sido corrompido y corruptor  y que eso ha sido, fundamentalmente lo que le ha llevado a denunciar la situación.

No deja de sorprender la mecánica de las presentaciones del libro. Tommy David Golé Bi Gnamien publicó Les Vers de Corrupthius ou comment déparasiter l’humanité en un primer momento en Bélgica y después llevó su obra a Costa de Marfil. En la presentación en el país africano sus jefes, los responsables del servicio de aduanas marfileño han sido los principales valedores de la obra. Y así, el aduanero-poeta ha llenado de versos comprometidos los puestos del país. En medio de la burocracia, Tommy David Golé Bi Gnamien ha hecho emerger la autocrítica y la poesía y eso, al menos, ya es un mérito destacable.

– Algunos fragmentos del libro en Google Books

Nota: Esta entrada fue publicada orginalmente en la sección de Letras Africanas de Wiriko.org

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