¿Quién dijo África? 6: Ghana: cuando los ciudadanos toman las riendas

El mundo de la comunicación tiene muchas preguntas que hacerse sobre los modelos que durante décadas ha usado como paradigmas. Aquello del emisor y el receptor que hemos escuchado tantas veces. Lo cierto es que algunos sectores de investigadores ya los han puesto en cuarentena. Por su parte, los medios de comunicación tienen todavía más dudas que plantearse sobre su modelo. Quizá aquello del efecto CNN, o incluso de la alternativa Al-jazeera, o lo de que si no sale en televisión no existe, ya no debería comentarse en las facultades de comunicación, ni debería tenerse en cuenta en las redacciones. Afortunadamente (teniendo en cuenta el rumbo que habían tomado los acontecimientos) el monopolio de la información se ha roto. Es más, directamente, ha saltado por los aires. No es que haya que negar el poder de visibilización y de influencia que tienen los medios, pero tampoco se pueden cerrar los ojos a que el edificio se tambalea.
Las elecciones celebradas en diciembre en Ghana vuelven a poner sobre la mesa un ejemplo de cómo otros actores han irrumpido en el ámbito de la difusión de información. Mejor aún, la experiencia ghanesa, sumada a otras previas y a las que ya se intuyen en el horizonte, muestra cómo la sociedad civil (organizaciones, asociaciones de todo tipo e individuos) han tirado abajo de una patada la puerta de la esfera pública. Lo han hecho a golpe de bit, a fuerza de teclear, con el ariete de la web 2.0 y, sobre todo, con una dosis tremenda de creatividad.
BloggingGhana[1] ha sido la iniciativa que ha encabezado el uso de las redes sociales desde la sociedad civil, por un lado, para tomar protagonismo en el proceso electoral, pero también para difundir la voz de la sociedad y hacer de fuente de información. Se trata de una plataforma que en poco más de cuatro años ha pasado de agrupar las novedades de una decena de blogueros a recopilar el contenido de prácticamente trescientas bitácoras. Y es que la “blogosfera” ghanesa es una de las más ricas y dinámicas de toda África. Una muestra más de cómo el entorno virtual hace tambalearse criterios que hasta ahora considerábamos incuestionables. Así, un país que podría considerarse pequeño en el continente, aparece como uno de los más pujantes tecnológicamente.
Como ya se había visto hace ahora justamente un año en las elecciones presidenciales de Senegal, los ciberactivistas ghaneses desplegaron de cara a los comicios del mes de diciembre todo el potencial que les permitía las herramientas de la web 2.0. Por un lado, se puso en marcha la plataforma GhanaDecides 2012[2], impulsada por BloggingGhana y apoyada por diversas instituciones internacionales. Por otro lado, empezó a funcionar GhanaVotes[3].
La primera de estas iniciativas tenía una vocación eminentemente informativa con espacios para los candidatos y para la actualidad de la campaña y del desarrollo de las elecciones, pero también con materiales de educación cívica al estilo “dónde votar” o “cómo votar”. La segunda, tenía un objetivo más fiscalizador, pretendía supervisar el correcto funcionamiento del proceso y denunciar las irregularidades, del tipo que fuese, en las elecciones. Lo que ya se ha dado en llamar “monitorizar” el proceso.
Se puede pensar que estas iniciativas, al menos en sus objetivos, aportan pocas novedades. Responde a intenciones que han compartido desde hace tiempo medios de comunicación convencionales, instituciones internacionales y misiones de observación. Sin embargo, la novedad en este caso es que son los propios ciudadanos los que asumen la responsabilidad de realizar esta vigilancia. De alguna manera, son los propios protagonistas los que demuestran su implicación en el proceso a través de esa vigilia para conseguir que sean, realmente, las urnas y la voluntad popular la que hable y no los manejos de los partidos políticos u otras instituciones que a menudo con el paso del tiempo se han alejado de la voz de la calle utilizando los mecanismos de la democracia procedimental.
Más allá del impacto de estas iniciativas en el proceso electoral, que es un análisis más propio de ámbito como la gobernabilidad, el fenómeno tiene una implicación en la comunicación. Tanto GhanaDecides como GhanaVotes, sobre todo la primera de ella, desplegaron una actividad, en algunos momentos, frenética en las redes sociales. Por un lado, no llegó a haber un absoluto consenso en los hashtags (etiquetas) utilizados en Twitter: #iregistered, en el proceso de registro biométrico previo a los comicios, y después una variedad formada por #ghana, #ghanadecides, #ghanavotes, #blogh… que hizo que las discusiones y la difusión de informaciones fuese un poco dispersa. Por otro lado, sobre todo GhanaDecides empleó de manera sistemática su perfil de Facebook (mejor dicho su fan page[4]) y su cadena de Youtube[5]. En el caso de Facebook, la plataforma contaba con más de 13.000 seguidores y en la cadena de Youtube se han realizado más de 106.000 reproducciones de vídeo. Una audiencia nada desdeñable.
Estos mecanismos hacen públicas discusiones e intercambios de opiniones, de argumentos y de informaciones. Por un lado, se convierten en una buena fuente de información para los profesionales de la comunicación (es como tener acceso a muchas conversaciones y debates a pie de calle sin tener que moverse de casa), eso sí, tomando las precauciones necesarias que establece el ejercicio de la profesión. Si bien es cierto que es necesario contrastar la información, pocos mecanismos hacen saltar la liebre mejor que estas redes sociales.
Sin embargo, hay una segunda dimensión todavía más rompedora. Se trata del potencial que dan estas redes sociales de convertir a los ciudadanos anónimos en emisores de información. Es decir, cualquier persona en cualquier lugar del mundo no necesita acudir a un medio de comunicación convencional (en el que, por otro lado, encontrará poca información sobre las elecciones en Ghana habida cuenta de que los comicios no provocaron la sangre y el drama que tanto se precia en algunos medios), sino que directamente puede “escuchar” (a veces, incluso, sin comillas) a los ghaneses discutir sobre el desarrollo de la campaña, sobre el carácter de los candidatos, sobre los problemas del país y sobre las propuestas de los programas electorales en los que tan poco creemos.
En resumen, si yo puedo acceder a una información directa, pura, desnuda, sin filtros… quizá los medios de comunicación deberían plantearse muchas cosas, ¿no os parece?

[5] http://www.youtube.com/user/GhanaDecides

Texto aparecido en el boletín trimestral (marzo 2013) del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona, dentro de la sección ¿Quién dijo África?. Estos boletines están disponibles tanto en la versión en castellano, como en catalán en el blog de boletines del CEA.

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