Bitácora de un documental (XXIII): Para no dejar de aprender… un poco de religión

Una imagen de un funeral tradicional

Una imagen de un funeral tradicional

El equipo sabía a qué venía a Oussouye. Sabía más o menos cuál era la historia que quería contar. Y sabía, aproximadamente, cuáles eran los elementos de esta historia. Unos más y otros menos, pero los miembros del equipo de este proyecto saben en qué consiste la religión tradicional diolá en sus trazos más generales. Pero también tenemos que reconocer que es una de aquellas cosas que más o menos has entendido a partir de lecturas, de documentación, de estudios y de explicaciones, pero te resulta complicado (a veces, muy complicado) explicar.

En una de nuestras entrevistas nos hemos encontrado con una explicación clara y simple de esta compleja estructura religiosa. Tanto que nos gustaría compartirla con vosotros, partiendo en gran medida de los errores, de lo que no es. A menudo, la ignorancia nos lleva a pensar que la religión tradicional de la que hablamos es una religión politeísta, se acusa a sus adeptos de paganos. Sin embargo, no es así. Emitai es, para ellos, el ser superior invisible. Los fetiches, los altares en los que se practica el culto son, por así decirlo, espíritus que sirven de mediadores. Por su proximidad a dios, pueden comunicarse con él y por ello se utilizan como mensajeros. Cuando se reza ante esos altares se está pidiendo a los fetiches que intercedan ante Emitai en nombre de los hombres, que le hagan llegar un mensaje, ya sea que la petición de que la cosecha sea buena, el ruego de que un enfermo se cure o la demanda de que una pareja pueda tener un hijo.

Por otro lado, los ancestros son los seres queridos que han dejado el mundo de lo visible y que se sitúan en un ámbito más próximo al de los espíritus. Aunque en tanto que han vivido, que han sido, no viven en el mismo entorno que dios.

Hay un par de cuestiones que nuestro interlocutor aclara y que pueden ayudar a entender mejor esta religión. Por un lado, el entrevistado se quejaba de que el desconocimiento lleva a pensar que lo que se adora es la piedra o el trozo de madera que hay en el fetiche. Sin embargo, está es sólo una representación del espíritu, el lugar en el que se realiza el culto. Tal es así que los fetiches, los altares, cuando cambian de responsable son renovados e incluso desplazados sin ningún problema. Otro de los elementos de confusión es la consideración de animismo. El animismo confiere alma a las cosas y los seres más allá de las personas. “Por eso cuando los animistas van a cortar un tronco”, explica nuestro entrevistado, “le piden permiso y disculpas por lo que van a hacer. Nosotros no. Cuando yo tenga que cortar ese mango”, añadía nuestro interlocutor señalando un enorme árbol en el patio de su casa, “ lo haré y punto”.

No es que haya concepciones religiosas mejores que otras, no es que los practicantes de la religión tradicional se tengan que disculpar o dar explicaciones para defenderse. Simplemente se trata de entender de la manera más correcta posible las cosas que pasan y de no sacar falsas conclusiones de lo que observamos o de lo que otros nos han contado.

Nota: Esta entrada fue escrita originalmente para el blog del Proyecto de Documental en Oussouye

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