Bitácora de un documental (XVIII): Agricultores, promotores, técnicos y lo que se tercie

David, Gerard y Xavi manos a la obra. Foto: David Fernández

David, Gerard y Xavi manos a la obra. Foto: David Fernández

Ya os hemos explicado muchas de nuestras experiencias en Oussouye, aunque siempre nos guardamos ases en la manga para seguir con las sorpresas. Quizá ya no lo recordéis, nosotros sí, pero durante la primera fase del documental os contamos cómo habíamos usurpado diferentes funciones, primero la de agricultores manejando con poca maña pero mucha voluntad el kayandú; después la de promotores de conciertos para poder ver en directo a la troupe Kusanum aai (Los hijos del rey).

De aquella actuación quedó pendiente una especie de pacto entre caballeros. Lo que el grupo de Roger Diabone y de Djibril necesitaba era un amplificador y un amplificador fue lo que el equipo del documental se trajo a cuestas desde Barcelona. Por lo que nos explicaban los músicos para hacer actuaciones la ausencia de sonorización plantea un pequeño problema y es que la ekontine tiene un sonido que corre el riesgo de ser aplastado por el siempre demoledor sonido de la percusión. Los artistas lo tenían claro, sólo necesitaban un ampli, de lo demás se encargaban ellos. Ese demás significa construir un micrófono artesanal y convertir la ekontine (un instrumento tradicional hecho a base de media calabaza, piel, una caña y tres cuerdas) en una ekontine eléctrica. ¡Todo un alarde de imaginación y de creatividad! En lenguaje académico a este tipo de adaptaciones se les llama “apropiación de la tecnología”; aquí simplemente hablan de se debrouiller (desenvolverse o buscar soluciones) o de bricoller (hacer chapuzas).

Cuando vio el ampli a Djibril se le encendió la cara de satisfacción y dijo muy orgulloso: “Ahora ya pueden tocar todo lo fuerte que quieran”, haciendo con las manos un gesto propio de la percusión. Quisimos probar el aparato para dar por terminada la operación y nos dimos cuenta de que el viaje no le había sentado bien. Avión, barco y set places, en algún momento del catálogo de transportes el ampli dejó de funcionar. ¿De verdad creéis que el equipo del documental se podía quedar con los brazos cruzados?

Efectivamente, rendirse ante la tecnología no era una opción, así que ahí se pusieron manos a la obra Xavi, David y Gerard, en este caso con más maña que conocimientos y herramientas, a buscar el problema. Vaya que poco a poco a punto estuvieron de desmontar el aparato pieza por pieza hasta que dieron con el problema. Cuando volvieron a colocar todas las piezas en su sitio, la cara de los miembros de la troupe era suficientemente significativa. El problema estaba solucionado, el ampli funcionaba y nosotros tenemos prometida una demostración como agradecimiento. Es posible que a partir de ahora nos odie todo Oussouye porque los músicos amenazan con aprovechar toda la potencia del altavoz en sus actuaciones.

Nota: Esta entrada fue escrita originalmente para el blog del Proyecto de Documental en Oussouye

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