Bitácora de un documental (XI): La delgada línea

La vida está llena de líneas delgadisimas, casi imperceptibles, que separan mundos completamente distintos. No os hagáis demasiadas ilusiones, no vamos a hacer filosofía, sino a explicar una experiencia práctica y curiosa, con un vínculo directo con nuestro proyecto. Se trata de una de esas delgadas líneas que el equipo ha cruzado junto, ni siquiera los más experimentados de la expedición lo habían hecho antes. Se trata de la delgada línea que separa al investigador del promotor musical (con toda nuestra admiración a los promotores musicales de verdad). Bueno, simplemente, queríamos explicaros que en nuestra búsqueda de personajes y de elementos para nuestro documental, casi sin darnos cuenta, nos hemos visto envueltos en la organización de un concierto.

Xavi y David en medio de la campaña de promoción del concierto. Foto: Carlos Bajo

Hace unos días Jordi Tomàs nos presentó a un viejo amigo suyo: Roger Diabone. Roger junto a su hermano Djibril lidera una “troupe” de música tradicional diolá. Ambos son músicos, amantes convencidos y confesos de la cultura diolá y además, príncipes del Reino de Oussouye, hijos del anterior rey. Cuando Jordi nos llevó a su casa, prácticamente sin conocernos, a Roger le faltó tiempo para armarse de su ekontine (la guitarra tradicional diolá) y hacernos una audición privada de las canciones en las que canta a la paz, a la Casamance, al rey y a heroínas de la historia como Aline Sitoe Diatta.

La condición de príncipes no entraña grandísimos beneficios, más allá de haberse podido mover desde niños por el Bosque del Rey sin tener que esperar a ser iniciados y poder vestir de rojo sin ser mal vistos. Eso sí, está claro que les ha permitido mamar la cultura tradicional y aprender a quererla. Roger nos ha hablado de sus canciones y sus canciones han hablado por él, así ha sido como se ha operado el extraño proceso. Queremos verlos tocar con su “troupe”, pero no tienen ninguna actuación prevista durante nuestra estancia en Oussouye, así que si Mahoma no va a la montaña… La solución, si no hay conciertos a la vista, organizamos uno. Y a partir de ahí se desencadena toda la “aventura”: concretar una fecha, buscar una sala y hacer la difusión.

Roger y los suyos están tan emocionados como nosotros y empiezan a ensayar inmediatamente. Tenemos el lugar más adecuado: el bar Elusay (chez Yamoundoungó) decorado completamente con motivos del rey y del reino y con un curioso escenario. El último paso es la difusión que nos ha llevado a convertirnos en los blancos que cuelgan carteles en los bares y las tiendas.

Roger Diabone con su ekontine, durante la actuación: Foto: C.B.

Todo está listo para que la troupe Kusanum aai (Los príncipes del rey) hagan su actuación. Y el resultado, modestamente, es un éxito. El espectáculo resulta tremendamente atractivo y el público responde, más allá del puñado de europeos que hacen vida en Oussouye o están de paso por el pueblo, muchos autóctonos han querido disfrutar con nosotros de la música tradicional de Roger y eso es todo un lujo.

Nota: Publicado originalmente en el blog de Verkami del Proyecto de Documental en Oussouye.

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Una respuesta a “Bitácora de un documental (XI): La delgada línea

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