¿Quién dijo África? 2: Colocar África donde la gente mira

Es recurrente, entre estudiosos, amantes, deslumbrados y fascinados de África la queja de la escasa visibilidad del continente. Lo cierto es que la queja no es exactamente esa, sino más bien la absoluta invisibilidad del continente. África no interesa, acostumbra a ser la respuesta a esa queja de aquellos que no han descubierto su riqueza (no sus riquezas), incluso es la respuesta en las redacciones de los medios de comunicación convencionales que siguen a menudo escudándose en la premisa de que ofrecen lo que el lector, oyente o espectador pide. No es el momento de discutir sobre si el ciudadano consume lo que los medios le ofrecen o si los medios ofrecen lo que el ciudadano quiere consumir. Mejor no enredarse en debates estériles que entretienen las energías. Mejor buscar soluciones concretas o, más bien, mostrar las soluciones concretas al alcance de la mano de cualquiera.

Aunque muchos piensen lo contrario este espacio no es suficiente para hablar sobre la presencia de África en internet. Es más, ni siquiera es suficiente para hablar sobre la presencia de África en las redes sociales. Así que vayamos poco a poco y quedémonos con una estrategia que para unos será interesante, mientras que para otros es, simplemente, necesaria. Se trata de la presencia de los centros de estudios africanos en las redes sociales. Esta estrategia es una de esas maneras de resolver el encuentro entre Mahoma y la montaña sin preocuparnos de quién es el que se acerca al otro.  Los datos del Internet World Stats indican que a día 31 de diciembre de 2011 en el mundo había 2.267.233.742 usuarios de internet en el mundo. La misma estadística indica que en esa misma fecha había 799.092.160 cuentas de Facebook, prácticamente una de cada tres en Europa. Dos datos son suficientes para bosquejar una estrategia: ¿Dónde deben hacerse ver los centros de estudios africanos? En internet. ¿Y más concretamente? En Facebook y por extensión en las redes sociales. Así de simple.

Y lo cierto es que algunos de los más prestigiosos lo están haciendo de manera eficaz, desde su punto de vista, y útil, desde la perspectiva de los usuarios. Sin voluntad de enumerar todos los centros presentes en estas telarañas mundiales, sí que podemos asomarnos a algunas de las experiencias más destacables, sin ambiciones y simplemente para animar a los interesados a que hagan su propia búsqueda y escojan los canales que más interesantes les resulten.

Para empezar, la fanpage del Centro d’Estudos Africanos – ISCTE de Lisboa, cuenta con algo más de 2.000 usuarios.  ¿Qué significa eso? Pues teniendo en cuenta el uso que este centro hace de su página de Facebook se podría decir que dos mil personas reciben a diario varias llamadas en las que una persona les explica lo que hace el CEA-ISCTE. Evidentemente, es un símil, la llamada no se hace, al menos, no en la modalidad a la que estamos acostumbrados. El CEA-ISCTE difunde a diario sus actividades a través de Facebook, pero también comparte con sus usuarios noticias que pueden ser de su interés, advierte de la aparición de sus publicaciones y de las de otros centros y facilitan el acceso a través de internet, lanza avisos de jornadas, seminarios, cursos e, incluso, ofertas de trabajo. Es decir, un catálogo de servicios de lo más variado.  Esta oferta se completa con una página independiente de la Biblioteca Central d’Estudos Africanos (BCEA) que tiene una ocupación más precisa.

Perfiles muy similares al del CEA-ISCTE se reproducen en varios casos. Por ejemplo, el de la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la University of London que, sin embargo, tiene sus servicios mucho más fragmentados desde la emisora de radio que tiene más de 2.700 seguidores hasta el Careers Service del mencionado centro que ofrece informaciones eminentemente docentes y laborales (con casi tres mil seguidores). El SOAS cuenta con una página de facebook exclusivamente orientada a los estudiantes (la Soas Student’s Union) y también algunos de sus departamentos tienen páginas propias (el Centre for Media and Film Studies, el Music Department o el Centre for International Studies and Diplomacy). En ese entorno de los casi tres mil seguidores también se mueve Nordic Africa Institute de Uppsala, igualmente, con varios de sus servicios descentralizados. Estos dos son ejemplos de un uso extremadamente racional de Facebook ya que esta multiplicidad de páginas les permite dar informaciones que se adapten mucho más a las necesidades y expectativas de sus seguidores. Sin embargo, en la misma red social nos encontramos con muchos otros centros de estudios africanos (aunque mucho menos seguidos) como el African Studies Center de la University of Pennsylvania, el African Studies Centre de Leiden o el Center for African Studies dela University of Illinois.

Sólo por cuestiones geográficas, citaremos a parte los centros de estudios africanos ubicados, precisamente en África, como es el caso del Council for the Development of Social Science Research in Africa (CODESRIA). Quizá no sea necesario insistir, pero la única diferencia respecto a los anteriores es geográfica, ya que la naturaleza de su página de facebook es exactamente igual advertir de nuevas publicaciones, anunciar jornadas, cursos y seminarios y compartir convocatorias diversas.

Toda esta miríada de páginas ofrece un enorme volumen de información de características muy diversas, desde lo más académico hasta las informaciones más generales, además de los diferentes ámbitos que se tocan. Así las personas interesadas en temas africanos se encuentra a través de estas redes sociales con un acceso a conocimientos e informaciones que hasta el momento sólo estaban al alcance de investigadores y expertos y a un golpe de ratón que requiere un esfuerzo ínfimo y que además puentea los canales que a menudo niegan al continente la importancia que tiene.

 Con Twitter la situación es muy similar, sólo que el sistema de microblogging tiene una connotación quizá más profesional que social. En todo caso, se convierte en una herramienta que permite una enorme inmediatez y una conexión permanente con personas que comparten intereses. En el caso de los centros de estudios africanos se puede volver a tomar el caso del SOAS como ejemplo de uso racional de esta red social. El centro británico cuenta con una decena de cuentas en Twitter, lo que le permite dirigir con mucha precisión sus mensajes a los destinatarios más interesados en cada tema. El SOAS trabaja con un servicio de novedades sobre actividades (@SOASFeed), un servicio de noticias (@SOASnewsroom), entre otros, a los que se unen las cuentas de la emisora de radio (@soasradio), la biblioteca (@SOASLibrary), el archivo (@SOASArchives), la organización de alumnos (@SOASalumni) y también las de distintos departamentos como el de políticas (@soaspolitics), o el de trabajo (@SOASLabour), entre otros.

Modestamente, el Centre d’Estudis Africans i Interculturals también trata de sacar partido de estas herramientas a través de su perfil de facebook y de su cuenta de twitter, que emplea para dar difusión a sus actividades, pero también para compartir informaciones y recursos que pueden ser de interés para sus usuarios. Ya no hay excusa, África ya está, y cada vez más, en las redes sociales, basta con querer coger lo que se ofrece.

Texto aparecido en el boletín trimestral (marzo 2012) del Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona, dentro de la sección ¿Quién dijo África?. Estos boletines están disponibles para descarga tanto en la versión en castellano, como en catalán en la web del CEA.

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